La educación es un derecho fundamental para todas las personas, incluyendo a los migrantes indocumentados en Estados Unidos. Aunque tienen acceso limitado a ayudas económicas, existen opciones para que puedan estudiar tanto en escuelas como universidades.

El estatus migratorio no importa para recibir educación pública en los Estados Unidos. La ley garantiza que los inmigrantes, incluidos los residentes permanentes y los niños indocumentados, pueden obtener una educación pública gratuita desde kindergarten hasta el grado 12, hasta la edad de 21 años.

La Corte Suprema de los EE. UU. ha dictaminado que los niños indocumentados tienen los mismos derechos que los ciudadanos estadounidenses en este aspecto. Las escuelas no pueden exigir información sobre el estado migratorio de los padres o los niños, y deben proporcionar los mismos beneficios y servicios educativos a todos, independientemente de su estatus migratorio.

Acceso a escuelas públicas

Los menores de edad indocumentados tienen derecho a asistir a escuelas públicas en EE.UU. Los distritos escolares no pueden negar la inscripción o discriminar por estado migratorio.

Se puede solicitar comprobante de domicilio en el distrito y acta de nacimiento (incluyendo extranjera) como requisitos de admisión. De esta forma, los hijos de migrantes indocumentados pueden cursar primaria y secundaria.

Dificultades para acceder a universidades

Desde la perspectiva de los jóvenes migrantes indocumentados, el acceso a la educación superior en Estados Unidos puede ser una experiencia llena de desafíos y obstáculos significativos. Aquí hay algunas dificultades clave que enfrentan:

  1. Elegibilidad limitada: A diferencia de la educación pública en niveles anteriores, como la educación primaria y secundaria, el acceso a la educación superior en universidades y colegios a menudo se ve restringido para los jóvenes migrantes indocumentados. La mayoría de las instituciones de educación superior requieren que los estudiantes proporcionen un número de seguro social o pruebas de estatus migratorio válido al solicitar la admisión. Esto excluye a muchos jóvenes indocumentados que no tienen acceso a estos documentos.
  2. Costos prohibitivos: Incluso si un joven migrante indocumentado logra ser admitido en una institución de educación superior, el costo de la matrícula puede ser prohibitivo. Estos estudiantes no son elegibles para la ayuda financiera federal, becas o préstamos estudiantiles en la mayoría de los casos. Esto hace que la educación superior sea inalcanzable para muchos debido a la falta de recursos financieros.
  3. Falta de opciones: En algunos estados, las leyes estatales pueden ofrecer oportunidades limitadas para que los jóvenes migrantes indocumentados accedan a la educación superior, pero esto varía considerablemente según el lugar de residencia. Algunos estados han implementado políticas de «matrícula estatal» que permiten a los estudiantes indocumentados pagar tasas de matrícula en igualdad de condiciones con los residentes estatales, lo que facilita un poco más el acceso. Sin embargo, otros estados no ofrecen esta opción.
  4. Incertidumbre legal: La incertidumbre en torno a la política migratoria puede crear estrés adicional para los jóvenes migrantes indocumentados que desean acceder a la educación superior. Cambios en las políticas gubernamentales pueden afectar su capacidad para mantenerse inscritos o para trabajar legalmente para pagar sus estudios.
  5. Discriminación y estigmatización: Los jóvenes migrantes indocumentados a menudo enfrentan discriminación y estigmatización en el campus y en la sociedad en general. Esto puede afectar negativamente su experiencia académica y su bienestar emocional.

La mayor traba para migrantes indocumentados está en acceder a educación superior. Al no tener estatus legal, no califican para ayuda financiera federal ni préstamos estudiantiles. Tampoco pueden participar en programas federales de trabajo y estudio.

Ante esta limitación, se deben buscar otras opciones de financiamiento y becas privadas ofrecidas por algunas instituciones y organizaciones.

Oportunidades en colegios comunitarios

Muchos migrantes indocumentados optan por cursar carreras técnicas en colegios comunitarios, que suelen tener requisitos de admisión flexibles y ofrecen programas económicos de dos años.

Algunos estados permiten que estudiantes indocumentados reciban ayuda financiera para colegios comunitarios, ampliando las opciones.

Grupos de apoyo y orientación

Existen organizaciones que orientan a migrantes indocumentados sobre oportunidades educativas y alternativas para solventar los estudios. Ofrecen ayuda para identificar becas disponibles según el caso de cada estudiante.

Con dedicación y apoyo, los migrantes indocumentados pueden acceder a educación primaria, secundaria y superior en Estados Unidos a pesar de las limitaciones.

Política anterior de presencia ilegal de USCIS

La política previa de USCIS era que la acumulación de presencia ilegal para estudiantes comenzaba después de una determinación formal de violación de estatus o una orden de deportación. Esto daba oportunidad al estudiante de apelar antes de acumular 180 días de presencia ilegal.

La nueva política desde 2018 establece que la acumulación de presencia ilegal empieza inmediatamente al perder el estatus como estudiante. Un oficial de DHS determina la fecha específica. Esto puede resultar en prohibición de admisión a EE.UU. entre 3-10 años si se acumulan más de 180 días de presencia ilegal.

Conclusiones

Aunque los migrantes indocumentados enfrentan más obstáculos para acceder a educación en Estados Unidos, especialmente a nivel universitario, existen oportunidades disponibles en el sistema educativo.

Los menores de edad pueden asistir a escuelas públicas, mientras que los adultos tienen opciones como colegios comunitarios, carreras cortas y becas privadas. Con dedicación e informándose sobre las alternativas existentes, los migrantes indocumentados pueden seguir formándose académicamente.

Organizaciones de apoyo también juegan un papel vital orientando sobre las opciones educativas según cada caso. La educación es un derecho que no debe limitarse por estatus migratorio. Superar los desafíos presentes permite a los migrantes indocumentados en EE.UU. desarrollar su potencial y contribuir positivamente a la sociedad.